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2/01/2016

Literalidad

Ocurre que la muerte sí pica; siempre está con nosotros, rasguñando alguna puerta interior, susurrando apenas, casi inaudible, justo por debajo de la membrana de la conciencia.
Mirar al sol, Irvin Yalom

Sueño 1
Una habitación con libros. Estoy recostada sobre una mesa mientras una mujer me corta las piernas. No siento dolor, evidentemente estoy anestesiada de la cintura para abajo, sin embargo, percibo cómo fluye la sangre, cómo se escapa por las heridas...

Sueño 2
A mitad de la noche voy al baño. No es el mío, sino el de la casa de mi infancia. Me observo en el espejo, abro la boca y descubro que tengo una muela floja. La toco y se me parte. Me inspecciono y uno a otro se me van cayendo todos los dientes...

9/28/2010

Tan cerca, tan lejos

- “Hubo un momento en nuestra vida en que estábamos tan unidos que nada parecía obstaculizar nuestra amistad y nuestra fraternidad, y sólo un pequeño puente de peatones nos separaba. Cuando estabas a punto de cruzarlo, te pregunté: “¿Quieres cruzar el puente para llegar a mí?”. Pero ya no quisiste hacerlo; y cuando te lo volví a preguntar, te quedaste callado. Desde entonces se han interpuesto entre nosotros montañas, ríos torrenciales, todo lo que separa y despoja, y aunque quisiéramos reunirnos, no podríamos. Pero cuando ahora piensas en aquel pequeño puente, las palabras te faltan y sollozas y te asombras” –Brauer dejó el libro- ¿Cómo lo interpretas?

- No estoy seguro – Freud se puso de pie y se paseó ante la estantería mientras hablaba- Es una imagen curiosa. Razonemos. Una persona está a punto de cruzar un puente de peatones, es decir, a punto de acercarse a otra persona, y ésta, de pronto, invita a la primera a hacer lo que planeaba. Pero la primera persona ya no puede hacerlo porque parecería que se somete a la otra: el poder se interpone en el acercamiento.

- Sí, sí, estás en lo cierto, Sig. ¡Excelente! Ahora lo entiendo. Eso quiere decir que Herr Müller interpreta cualquier expresión de sentimientos positivos como una lucha por el poder. Extraña idea: casi imposibilita que se le acerquen. En otro pasaje del libro dice que odiamos a quienes ven nuestros sentimientos de ternura. Lo que necesitamos en este momento no es simpatía, sino recuperar nuestro poder y anteponerlo a nuestras propias emociones.

Fragmento de El día que Nietzsche lloró, de Irvin Yalom.

11/06/2009

Bertha

Según Josef Breuer: Quizá haya esperanza para mí, después de todo. Quizá pueda utilizar a esta mujer para borrar a Bertha de mi mente. ¿Habré descubierto un equivalente psicológico de la terapia farmacológica sustitutiva? Una sustancia benigna, como la valeriana, puede reemplazar otra más peligrosa como la morfina. Del mismo modo, Lou Salomé podría sustituir a Bertha y eso significaría un progreso. Después de todo, esta mujer es más refinada, más completa. Bertha es... ¿cómo decirlo?, presexual, una mujer frustrada, una niña que se agita con torpeza dentro de un cuerpo adulto.

Según Friedrich Nietzsche: Tal vez debamos deshojar los significados de uno en uno hasta que Bertha no signifique nada más que ella misma. Una vez despojada de significados superfluos, la verá como al ser atemorizado, desnudo, humano, demasiado humano, que ella y en realidad todos somos.

Fragmentos de El día que Nietzsche lloró, de Irvin Yalom.